Tributo a los héroes anónimos

Queremos hacerles un tributo especial a todos los médicos, enfermeras y personal sanitario, que abnegadamente, en turnos extenuados, día a día, en forma incansable, entregan sus vidas por salvar otras. 

   Estas personas dejan a sus familias, esposas, hijos, incluso amigos, para cumplir abnegadamente con este apostolado.

   Corren múltiples riesgos, por salvar a otros. Están en primera fila, como alguien decía, están en la primera línea de batalla confrontando hoy ese virus malévolo que ha atacado la humanidad dejando miles en estado crítico y otros tantos muertos.

     No fueron inmunes en contraer el coronavirus los médicos Carlos Fabián Nieto, William Gutiérrez y el conductor de ambulancia y bombero voluntario Joaquín Satizabal.  Paz en sus tumbas.

El Dr. Carlos Fabián Nieto

Tomado de https://www.laopinion.com.co/colombia/la-urgencia-que-no-aguanto-el-doctor-carlos-fabian-194697

Era un hombre joven de 33 años de edad, con una vida realizada y muchas metas a futuro. Casado y con dos hijos.

   Era médico general, egresado de la Universidad Cooperativa y laboraba en la Clínica Colombia como médico de urgencias.

   Sus amigos se referían a él como un hombre alegre y bromista. 

El Dr. William Gutiérrez

Tomado de https://www.semana.com/nacion/articulo/federacion-medica-colombiana-confirma-segunda-muerte-de-medico-por-covid-19/663044

De 59 años de edad. Fue oficial de la Fuerza Aérea. Laboraba en la Clínica Los Nogales como médico anestesiólogo e intensivista. También prestaba sus servicios en el Centro Policlínico del Olaya en el cargo de Jefe de Cuidados Intensivos (UCI).

Sr. Joaquín Satizabal.

Tomado de https://caracol.com.co/emisora/2020/04/12/cali/1586712257_986776.html

   De 58 años de edad. Conductor de ambulancia del Hospital el Rosario en Ginebra, Valle. También era subteniente del Cuerpo de Bomberos de Ginebra.

     Llamado a la comunidad

Tenemos que rodear con apoyo, amor y afecto a todos estos trabajadores de la salud que vienen trabajando en condiciones muy difíciles. 

   Debemos contribuir con ellos en transportarlos a sus sitios de trabajo y de allí a sus casas, sin temor alguno. 

  ¡Dejemos ya, esa discriminación absurda! en creer que estos trabajadores nos van a contaminar, ellos cuentan y cumplen con protocolos rigurosos de seguridad.

   No los esquivemos, al contrario, rodeémolos con nuestro afecto y estemos prestos a colaborarles en todo lo que ellos requieran.

  Médicos, enfermeras, auxiliares, personal de salud, en general, ¡gracias, muchas gracias!, a todos ustedes por el servicio que nos están prestando. Gracias, por buscar minimizar nuestros dolores. Gracias por buscar la cura para sanar nuestro cuerpo. Dios los bendiga a todos ustedes. Dios los colme de mucha sabiduría. Dios bendiga sus manos, su caminar, su entrar y salir de sus casas

A las esposas, hijos y familiares de los médicos y del conductor-bombero, Colombia queda en deuda con ustedes. Un pésame sincero a ustedes y rogamos a Dios los llene de mucha paz en sus corazones.

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