La revisoría fiscal ¿Amiga o enemiga de quien la contrata?

Por todos es sabido que los copropietarios en las asambleas ordinarias son los que eligen un revisor fiscal, si es su deseo (por cuanto la norma no obliga a los residenciales sino a los mixtos), esto en virtud a lo establecido en la Ley 675.

Pese a que la Ley no exige este requisito en los residenciales, es prioritario elegir un revisor a fin vigile el manejo de los recursos que es el patrimonio económico de estas comunidades.

Pero, ¿cómo llegan los revisores fiscales a estas copropiedades? ¿cómo son convocados? O ¿simplemente se presentan estos revisores a las asambleas de improviso? ¿Quién revisa y verifica sus hojas de vida?

Este escrito va a crear muchas ampollas, pero alguien tiene que decirlo. Es importante y los copropietarios deben estar muy atentos, pues su patrimonio descansa, nada más ni nada menos en la vigilancia de un extraño.

Algunos miembros de órganos de administración (consejeros, administradores) -no generalizamos- en forma subrepticia, táctica, hacen nombrar en el cargo a personas muy cercanas a ellos y la presentan en la asamblea. Sus pretensiones con ese actuar es concertar, ocultar, tapar, dilatar, informaciones comprometedoras, manejos financieros y/o administrativos irregulares.

No pretendemos en forma alguna estigmatizar a los revisores fiscales honestos, trabajadores, justos con la comunidad que los contrató; menos aún de la mayoría de administradores y consejeros muy profesionales en el desarrollo de su actividad, que son probos e íntegros.

Claro que no. Enaltecemos esta loable profesión y a quienes la practican transparentemente. En este informativo, resaltaremos a muchos de ellos y los daremos a conocer por su ética y valores.

Pero, a los deshonestos, con apoyo de las mismas comunidades, los denunciaremos. Debemos depurar la propiedad horizontal de pícaros.

Hay revisores fiscales que, observando el manejo extraño de administradores, no denuncian ante la comunidad y autoridades lo que acontece. Guardan silencio.

Otros, no responden los derechos de petición que les presentan los copropietarios. Eluden dar informaciones sobre su gestión cuando se los solicitan y lo hacen únicamente en la asamblea distorsionando los hechos o callándolos. Se prestan para manipular las asambleas.

Por ello se debe elegir adecuadamente al revisor fiscal; es menester, se nombre un comité de copropietarios a través de los cuales se realicen tanto la convocatoria de entrevistas como la de recepción de hojas de vida y su estudio de seguridad.

No se debe permitir, en forma alguna que los aspirantes a revisores fiscales se presenten a la asamblea sin previamente haber pasado por ese filtro. Es recomendable que la elección de revisor fiscal no se realice en la asamblea ordinaria sino exclusivamente en la extraordinaria, esto por cuestión de tiempo y que los asambleístas puedan tener mejor conocimiento respecto del estudio realizado por el comité, la experiencia de los candidatos y su intervención en la presentación de sus hojas de vida.

Esto permitirá hacer una mejor valoración y escogencia de quien va a representar a los copropietarios y proteger el patrimonio de la comunidad en ese periodo presupuestal.