El deterioro de las fachadas y su mantenimiento

   Las patologías que presentan las edificaciones por agrietamientos, humedad, goteras, desprendimientos, perdida de aislamiento térmico, entre otras, son el producto de múltiples circunstancias: por encontrase a campo abierto, a la intemperie; sumadas, a la exposición del sol (rayos ultravioleta), la lluvia, el aire; y, además, a la exposición de la polución y demás contaminantes producidas por el hombre, emanando graves daños al medio ambiente y que también afectan a las construcciones.

   El deterioro de fachadas las afea y desvaloriza la propiedad. Además, causa perjuicio en perdida de efectividad energética, de calefacción y otras más, que sumadas todas, pueden llevar a inhabitabilidad del edificio y con ello un grave perjuicio al patrimonio económico de sus propietarios y que pueda llegar a causar también daños a terceros.

Para evitar ese tipo de situaciones es recomendable contar con un plan de mantenimiento, debidamente programado, a fin de proteger las fachadas a tiempo y buscar soluciones prontas en su reparación, a fin de recuperarlas, renovarlas y rehabilitar las zonas afectadas.

   Los expertos recomiendan, sin altos costos, a fin de alargar su buen estado, los siguientes procedimientos: La limpieza, por lo menos dos veces al año. Esto permite detectar patologías en la estructura a tiempo.

Pintura, al menos dar una mano de pintura cierto tiempo.

A los elementos externos como balcones, rejas o jardineras igual realizar una observación constante. Todo esto propenderá por mejorar la presencia de las edificaciones, darle mayor estabilidad y avaluarlas.